En algunas plazas de la ciudad aun quedan los vendedores de sebo de culebra, se colocan con una maleta que ponen en medio del ruedo y comienzan a gritar que pronto van a sacar a la boa mas grande del mundo que duerme en la maleta, que se va a despertar, cuando han logrado la atención de una buena cantidad de publico sacan una pequeña culebra y venden una grasa que dicen que cura todo, desde los dolores de cabeza hasta el cancer, desde la diabetes hasta el dolor del corazón, algunos incautos compran y entonces los vendedores se van a buscar nuevos crédulos.
Conozco a algunos vendedores de sebo de culebra, que venden pobreza.
Hace unos días vi como funcionaban, llegaron a un lugar con muchos fotógrafos y cámaras de vídeo, llevando a un grupo de jovencitos hombres y mujeres, casi niños, que mostraron una obra de teatro, era triste ver como intentaban manejar sus elementos, decir sus textos, no había ninguna interpretación ni técnica, lo cual no es culpa de ellos es culpa de sus maestros, mientras actuaban, el aparato de publicidad tomaba fotos, filmaba, generaba imagenes bellas seguro, creando una ilusión, una fantasía, sebo de culebra, porque entre lo que habia en el escenario y lo que luego he visto en Internet tiene una gran distancia.
Le dicen a las financiera extranjeras que viven en un barrio muy pobre, que no tiene nada, que no tiene ni cultura, ni desarrollo, ni experiencias anteriores, ni futuro...es mas le dicen que tampoco tiene pasado. Para lograr que financien sus proyectos han vendido una comunidad miserable, pobre, inculta, ignorante, manipulable, inconsciente, que no participa de nada y que no le interesa nada, un comunidad donde no hay cuidadania, donde los jóvenes solo quieren drogarse y vivir en pandillas, donde la delincuencia es mas grande que en New York, y lo mas triste donde no existen organizaciones, donde los gobiernos locales solo se han dedicado a robar y a enriquecerse...
Venden sebo de culebra para que les compren sus proyectos, pero además invisibilizan a los demás, ignoran el trabajo de muchos colectivos y de otras organizaciones iguales o mas importantes que ellos y lo hacen para aparecer como los únicos salvadores de esta miserable ciudad, cerrándole la puerta a una historia de cuarenta años, donde hemos sobrevivido a la pobreza, a la guerra, a la dictadura, algunos de nosotros, al exilio y aun estamos aquí, para seguir luchando...
Porque el que se mete con mi barrio, me cae mal...
Conozco a algunos vendedores de sebo de culebra, que venden pobreza.
Hace unos días vi como funcionaban, llegaron a un lugar con muchos fotógrafos y cámaras de vídeo, llevando a un grupo de jovencitos hombres y mujeres, casi niños, que mostraron una obra de teatro, era triste ver como intentaban manejar sus elementos, decir sus textos, no había ninguna interpretación ni técnica, lo cual no es culpa de ellos es culpa de sus maestros, mientras actuaban, el aparato de publicidad tomaba fotos, filmaba, generaba imagenes bellas seguro, creando una ilusión, una fantasía, sebo de culebra, porque entre lo que habia en el escenario y lo que luego he visto en Internet tiene una gran distancia.
Le dicen a las financiera extranjeras que viven en un barrio muy pobre, que no tiene nada, que no tiene ni cultura, ni desarrollo, ni experiencias anteriores, ni futuro...es mas le dicen que tampoco tiene pasado. Para lograr que financien sus proyectos han vendido una comunidad miserable, pobre, inculta, ignorante, manipulable, inconsciente, que no participa de nada y que no le interesa nada, un comunidad donde no hay cuidadania, donde los jóvenes solo quieren drogarse y vivir en pandillas, donde la delincuencia es mas grande que en New York, y lo mas triste donde no existen organizaciones, donde los gobiernos locales solo se han dedicado a robar y a enriquecerse...
Venden sebo de culebra para que les compren sus proyectos, pero además invisibilizan a los demás, ignoran el trabajo de muchos colectivos y de otras organizaciones iguales o mas importantes que ellos y lo hacen para aparecer como los únicos salvadores de esta miserable ciudad, cerrándole la puerta a una historia de cuarenta años, donde hemos sobrevivido a la pobreza, a la guerra, a la dictadura, algunos de nosotros, al exilio y aun estamos aquí, para seguir luchando...
Porque el que se mete con mi barrio, me cae mal...

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